Montaña Encantada muestra un amanecer en las montañas. Las montañas se elevan imponentes hacia el cielo, sus cimas bañadas por la luz dorada del sol naciente. El cielo está en llamas con los colores del amanecer: naranja, rosa, morado y azul. Las nubes, hinchadas y esponjosas, reflejan la luz del sol naciente. En el valle, hay un lago tranquilo que refleja los colores del cielo y las montañas. En la orilla del lago, hay algunos árboles que se elevan hacia el cielo.
Las montañas ocupan la mayor parte de la parte superior del lienzo, creando una sensación de majestuosidad. El lago fluye diagonalmente a través del lienzo, dividiendo la composición en dos mitades. Los árboles enmarcan la escena y proporcionan una sensación de profundidad.
La pintura es una celebración de la belleza natural del mundo, captura la paz y la serenidad de un momento al amanecer en un lugar tranquilo. La pintura también puede verse como una metáfora del nuevo comienzo, con el sol naciente simbolizando el comienzo de un nuevo día.
«Montaña Encantada» es una invitación a reflexionar sobre la belleza del mundo que nos rodea y el ciclo de la vida.
La pintura está realizada al óleo con espátula sobre lienzo y pertenece a la corriente del impresionismo.